Los antepasados de estos animales tan magníficamente adaptados al medio marino eran, animales terrestres cubiertos de pelo.
Llegó un día en que renunciaron por completo a salir del agua; allí encontraban todo lo necesario para su subsistencia. Y como ya no necesitaban patas para caminar, sus miembros cambiaron poco a poco: las patas delanteras se convirtieron en aletas. Las patas traseras simplemente desaparecieron.
Pese a ser animales muy grandes y estar dotados de una enorme cabeza, las ballenas tienen unos ojos asombrosamente pequeños. Los sentidos de la vista y del oído son excelentes.
Una ballena es incapaz de respirar por la boca, pues su extraña nariz no se abre cerca de la misma; un tubo continuo lleva aire directamente desde la parte alta de la cabeza a la tráquea y a los pulmones. Cuando se sumerge, unos poderosos músculos cierran firmemente la abertura de la nariz, de manera que no puede entrar a ella ni una sola gota de agua.
Las ballenas son capaces de contener la respiración y permanecer sumergidas mucho tiempo sin dificultad. Cuando suben a la superficie, lanzan con tremenda fuerza el aire contenido en sus pulmones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario